El problema nunca es la suma
Nadie se pelea por dividir 240 entre cuatro. Se pelea porque, tres semanas después, uno dice que puso la gasolina dos veces, otro no recuerda si pagó la cena del segundo día y nadie sabe cuánto costó realmente el viaje. El dinero se pierde en la memoria, no en la aritmética.
Por eso todo lo que viene a continuación se reduce a una cosa: anotar en el momento. Un gasto apuntado al salir del restaurante cuesta diez segundos; reconstruirlo en octubre a partir del extracto del banco cuesta una tarde y acaba a ojo.
El método, en cuatro reglas
1. Cada gasto lleva el nombre de quien lo pagó
No hace falta que pague siempre el mismo ni que os turnéis. Lo único que importa es que el apunte diga qué, cuánto y quién. Lo normal es que cada reserva la pague quien la hizo —el hotel, el coche, los vuelos— y que lo del día a día lo vaya poniendo quien tenga la tarjeta más a mano.
2. Cada gasto se reparte solo entre quienes lo usaron
Esta es la regla que evita el 90 % de las discusiones. Si tres de los cinco hacen la excursión en barco, esa excursión se divide entre tres. Si uno no bebe, las dos botellas de vino no son suyas. El bote común donde todo se parte a partes iguales parece más cómodo, y es exactamente lo que genera la frase «yo es que casi no…».
3. Las monedas, al cambio del día
Se apunta en la moneda en la que se pagó —3.200 bahts son 3.200 bahts— y se convierte para el total. Convertir a ojo, o usar el cambio de la semana pasada, es el error más habitual en viajes largos y el más difícil de detectar después, porque los números siguen pareciendo razonables.
4. Se ajusta una vez, al final
Nada de pagarse entre vosotros durante el viaje. Cada transferencia a mitad de viaje es un apunte más que alguien tiene que recordar. Al volver se mira la lista, se calcula el reparto y se hacen las dos o tres transferencias que hagan falta.
Los tres repartos que existen
| Reparto | Cuándo usarlo | Dónde falla |
|---|---|---|
| A partes iguales | Alojamiento, coche de alquiler, gasolina, la compra del súper | Cuando alguien llega un día tarde o se va antes |
| Solo entre quienes lo usaron | Excursiones, entradas, cenas a las que no va todo el mundo | Si no se apunta en el momento, no hay forma de reconstruir quién fue |
| Por noches o por tramos | Viajes donde la gente entra y sale en fechas distintas | Hace falta tener claras las fechas de cada uno desde el principio |
Los casos raros, resueltos
- Alguien llega un día tarde. El alojamiento se divide por noches ocupadas, no por personas. Cinco personas y cuatro noches son veinte noches-persona; cada uno paga las suyas.
- Uno pone el coche propio. Acordad un precio antes de salir —gasolina y peajes, y si acaso algo por el desgaste— y apuntadlo como un gasto más. Lo que no funciona es dejarlo en «ya veremos»: nadie reclama y acaba pagándolo entero el dueño del coche.
- El que no bebe. Pedid la cuenta separando bebida, o apuntad la cena entera y la bebida aparte. Son dos líneas en vez de una.
- Una persona adelanta mucho más que el resto. Es lo normal cuando una sola reserva vale 1.200 €. No lo arregléis con transferencias a mitad de viaje: salen en el reparto final y ya está.
- Propinas y redondeos. No los persigáis. Si la diferencia es de dos euros, el tiempo de discutirlo vale más que los dos euros.
Una cosa que sí conviene hablar antes de salir: el nivel de gasto. No el reparto —eso es mecánico—, sino si el viaje es de hostales y mercados o de hoteles y restaurantes. Es la única conversación incómoda de verdad, y es mucho más barata en marzo que en el destino.
Cómo lo hace OhMyWay
Cada gasto se apunta con quién lo pagó y en qué moneda, y se convierte al cambio del día para dar el total real del viaje. Los gastos salen repartidos por categorías, con el desglose de lo que ha puesto cada uno, y las reservas con precio cuentan como un gasto más sin tener que apuntarlas dos veces. Como el grupo comparte el mismo viaje, cualquiera puede añadir lo suyo desde su móvil, y funciona sin conexión: el gasto se apunta en el momento aunque no haya cobertura, y se sincroniza cuando la hay.
Si lo único que necesitas es dividir gastos, mira también la comparación con Splitwise. Y si todavía estás montando el viaje, empieza por organizar un viaje en grupo.
